A falta de menos de una semana para el comienzo de una nueva temporada en el Mundial de Rallyes (WRC), queremos ofreceros un nuevo capítulo de nuestra nueva vídeo-sección, que con mayor o menor acierto, hemos bautizado como Retrovisión. En el primer capítulo, repasábamos el Rallye de Montecarlo de 1986, un guiño a un rallye, que si bien este año no forma parte del WRC, sí ha sido el primer rallye “grande” de la temporada.
Hoy le toca el turno a otro de los rallyes “míticos”, que será el encargado de abrir la temporada 2010 del WRC, y que no es otro que el Rallye de Suecia. En 1973, esta prueba fue incluida en el Campeonato Mundial de Rallyes e inició su trayectoria internacional, siendo, aún a día de hoy, el único rallye de la categoría que se disputa íntegramente sobre nieve. Los ganadores de la competición habían sido exclusivamente suecos o finlandeses hasta la victoria, en 2004, de Sébastien Loeb.
El Rallye de Suecia es una prueba totalmente invernal que se celebra en duras condiciones climatológicas, con temperaturas que oscilan entre los -10 y -15 °C, lo que la convierte en la prueba más deslizante del mundial. Precisamente debido a las largas y heladas pistas por las que circulan los coches, cada neumático esta revestido por unos 400 clavos de 7 mm, para lograr la adherencia necesaria del vehículo. La técnica de pilotaje sobre nieve y el conocimiento del terreno juegan un papel fundamental, ya que en este rallye el problema no es perder preciosos segundos en derrapadas excesivas o visitas involuntarias a la cuneta. Y es que, sin duda, este suelo deslizante es el que ofrece tramos espectaculares y rápidos en relación a las velocidades promedio del campeonato.